Vaca Loca

No es casualidad

La Vaca Argentina .com informa: Contra lo que muchos pueden suponer, en los últimos años la Argentina ha trabajado a conciencia para mantenerse libre de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (BSE) o "mal de las vacas locas", enfermedad que actualmente provoca una psicosis en Europa. Lo destaca el director del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), quien además recomienda seguir en ese camino de excelencia técnica.

Gonzalo Estefanell Fuente Diario Clarín ( Argentina )

En los últimos días ha sido nota de tapa en toda la prensa nacional e internacional el avance en la Unión Europea de la Encefalopatía Bovina Espongiforme (BSE o vaca loca) y, mas grave aún, de los nuevos casos de la enfermedad Creutzfeldt-Jakob modificada, vinculada a la primera. Junto con los recientes sucesos de contaminación de alimentos en esa región del mundo, el hecho está llevando a una verdadera paranoia respecto del consumo de carnes rojas en Europa.

Esta enfermedad tiene la particularidad de haberse originado en países desarrollados, producto de alimentar al rumiante como si fuera monogástrico, utilizando desechos y subproductos animales, cambiándole por tanto la condición de herbívoros a omnívoros. En efecto, hasta donde ha sido posible rastrear la enfermedad y su origen, los expertos han determinado que el uso de desechos de la industria cárnica (principalmente ovinos) en la alimentación de rumiantes permitió el "salto" de una especie a otra. Algo que los técnicos y productores jamás hubieran imaginado.

Entre las noticias positivas leídas en estos días, estuvo el hecho de que en la cantina de la propia Unión Europea, en medio de una reunión de autoridades agrícolas de la Unión, se sirvió carne con un gran cartel que indicaba que era de la Argentina . Algunos, incluso, se sorprendieron de que dichas autoridades la hubieran comido tranquilamente.

La reacción de los europeos no debería sorprender a nadie en la Argentina si se conociese el excelente trabajo de vigilancia y monitoreo preventivo de la enfermedad que han llevado a cabo las autoridades sectoriales y sanitarias y técnicos del país, desde que se conoció, en 1989.

En efecto, en 1989 se comenzó con el análisis de riesgo de la enfermedad en la Argentina , que incluye el estudio de los factores vinculados a la enfermedad tales como scrapie endémico en ovejas, la alimentación del ganado, importaciones de productos de riesgo (harinas de carne, embriones, semen y animales de países con BSE). En 1992 se presentó el primer documento técnico a la OIE (Organización Internacional de Epizootias) dando comienzo al proceso de reconocimiento de la Argentina a nivel internacional.

En 1994 se diseñó un programa de vigilancia epidemiológica que incluía profundizar el análisis de riesgo con la toma de muestras de animales a campo; capacitación a técnicos oficiales y privados para detectar la enfermedad por si apareciera; y revisión y ajuste del marco normativo nacional, incluyendo la prohibición de alimentar animales con harinas de carne y hueso, y la importación de productos y animales de zonas de riesgo. En esencia dicho programa busca:

·Minimizar los riesgos de ingreso y difusión de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles a la Argentina y los daños asociados a la producción animal.

·Demostrar que la ganadería bovina y ovina están libres de BSE y Scrapie.

·Mejorar las posibilidades comerciales de los productos argentinos.

A partir del reconocimiento científico de la vinculación entre la BSE y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en su nueva variante se creó una comisión científica asesora de la Secretaría de Agricultura, conformada por expertos nacionales y extranjeros tanto en salud animal como humana, para avalar la acciones de vigilancia realizadas y efectuar recomendaciones para la acción según los últimos conocimientos científicos disponibles. Esta Comisión se ha reunido sistemáticamente desde su creación.

Paralelamente, en 1998 la UE lanzó un programa de Riesgo Geográfico de BSE para sus países miembros y países proveedores de carne a la Unión, clasificándose a los países en cuatro categorías: I) Baja probabilidad de enfermedad (no existe en sanidad riesgo "0"), II) Baja probabilidad pero posible, III) Probable pero no confirmado - o confirmado a bajo nivel de ocurrencia, IV) Confirmado a alto nivel de ocurrencia.

Producto del esfuerzo, de la seriedad y continuidad con que fue realizado, es que en pleno estallido de la crisis de la vaca loca en 1995, las exportaciones argentina s a la UE y en particular a Alemania no se vieron afectadas.

Más importante aún es el reciente informe elaborado por el Comité Científico de la UE sobre el riesgo de BSE en el que se clasifica a la Argentina (junto con Noruega, Nueva Zelandia y Paraguay) en el grupo I, es decir, en términos prácticos, libre de BSE.

Este posicionamiento argentino es, en términos relativos, de bajísimo costo cuando se lo vincula con las posibles pérdidas de mercados de exportación. En efecto, el costo del monitoreo y análisis de riesgo, que incluye el Comité Científico Internacional, es de unos 300.000 dólares por año. El valor de las exportaciones vinculadas al complejo cárnico es de más de 1.200 millones de dólares al año, incluyendo no solo carne, huesos y cueros, sino también, sangre y derivados. Es de hacer notar que la certificación recibida en cuanto al status del país respecto de la BSE afecta, incluso, a la industria vinícola, toda vez que existen procesos de clarificación de vinos que recurren a sangre o suero animal.

Por otro lado, si bien es difícil una cuantificación de otras "externalidades", tales como el efecto en transporte, provisión de insumos, etcétera, es posible asegurar que el complejo cárnico hoy genera unos 113.000 puestos de trabajo.

Los beneficios de la tarea de monitoreo y vigilancia son, obviamente, inmensos, ya que en materia sanitaria, contrariamente a la premisa jurídica, se es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Es decir, hasta que no demostramos que estamos libres de una enfermedad (aparecida en otras latitudes, como es el caso de BSE), no podemos, o corremos el riesgo de no poder, vender.

En medio de esta crisis desatada por nuevas apariciones de la enfermedad en animales y humanos, la aparición de la misma en la hasta ahora libre España y todo el tema de la calidad de los alimentos en Europa, es imprescindible continuar con el esfuerzo descripto para tener el soporte técnico necesario para enfrentar cualquier posibilidad de barreras paraarancelarias.

Se necesitará, además, una fuerte campaña de información a los consumidores para asegurarles de la inocuidad de las carnes argentinas , considerando los factores de riesgo anotados. Solo así podrán mantenerse los mercados ya que hay que recordar que aunque los gobiernos acepten la importación, si el consumidor desconfía, no hay mercado.

Finalmente, la reciente crisis de la aftosa en la región ha dejado dos lecciones importantes que marcan, a mi criterio, el camino inmediato a seguir. Quedó claro que en una región como la de la cuenca del Plata es muy difícil, por no decir imposible, mantener indefinidamente diferentes niveles de status sanitarios entre países. A la corta o a la larga uno afecta al otro. De ello surge claramente la necesidad de coordinación de acciones sanitarias y de vigilancia a nivel regional, respetando los servicios nacionales, pero actuando coordinadamente y, sobre todo, intercambiando información en forma transparente para evitar problemas, malos entendidos y suspicacias como las hemos visto recientemente.

Por último, creo que hay que rescatar la gran lección de esta pequeña historia de éxito: la continuidad de la acción, la seriedad técnica y la transparencia tienen su recompensa en los mercados.

La crisis sanitaria europea podría beneficiar a la Argentina y otros países americanos.

Ante los nuevos embates del .mal de la vaca loca., sobre todo en Francia, Argentina principalmente, y otros países americanos están en condiciones de aumentar sus exportaciones de harina de soja.

Investigación

La Argentina podría ser uno de los candidatos que se disputarán el volumen adicional de harina de soja que demandaría Francia tras la prohibición oficial de usar harinas de carne y hueso en la alimentación animal. Fuentes vinculadas al mercado europeo estimaron que la nación gala podría demandar entre 500.000 y 600.000 toneladas adicionales de este producto, Alberto Rodríguez, gerente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina , aseguró que nuestro país está en condiciones de competir por este espacio de ventas, sobro todo porque tradicionalmente exporta harina de soja a estos mercados. .Actualmente entramos a Europa sin problemas de ninguna clase, de manera que si dejan de comprar harina de hueso, las ventas potenciales dependerán de la forma en que decidan recomponer las dietas alimentarias de los animales., aseveró.

Los comedores alemanes dejaron de vender carne

Tampoco expenden fiambres ni embutidos. La carne vacuna fue reemplazada en los bares por aves y pescado, debido a la aparición de casos del "mal de la vaca loca".

Investigación

Gran cantidad de comedores públicos, empresariales, escolares y universitarios de Alemania dejaron de vender carne vacuna ante la inseguridad creada entre los consumidores con la aparición de los primeros casos de reses afectadas por el llamado "mal de las vacas locas".
Una de las mayores empresas alemanas de catering resolvió no ofrecer más comidas que contengan carne de vaca, ni tampoco de cordero. Tampoco se ofrecen fiambres ni embutidos, que han sido reemplazados por quesos o productos de otro origen animal, como pescados y aves. El porcentaje de la carne vacuna en el total consumida en Alemania bajó de 27% a 19,9% en el lapso de seis años. Esto se debe, principalmente, al aumento del consumo de carne de cerdo. Aunque el fenómeno se ha exacerbado en las últimas semanas debido a la creciente desconfianza que genera entre los alemanes el resurgimiento de casos de BGE en toda Europa.


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