Vaca Loca No es casualidad La Vaca Argentina .com informa: Contra lo que muchos pueden suponer, en los últimos años la Argentina ha trabajado a conciencia para mantenerse libre de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (BSE) o "mal de las vacas locas", enfermedad que actualmente provoca una psicosis en Europa. Lo destaca el director del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), quien además recomienda seguir en ese camino de excelencia técnica. Gonzalo Estefanell Fuente Diario Clarín ( Argentina )
·Minimizar los riesgos de ingreso y difusión de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles a la Argentina y los daños asociados a la producción animal. ·Demostrar que la ganadería bovina y ovina están libres de BSE y Scrapie. ·Mejorar las posibilidades comerciales de los productos argentinos. A partir del reconocimiento científico de la vinculación entre la BSE y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en su nueva variante se creó una comisión científica asesora de la Secretaría de Agricultura, conformada por expertos nacionales y extranjeros tanto en salud animal como humana, para avalar la acciones de vigilancia realizadas y efectuar recomendaciones para la acción según los últimos conocimientos científicos disponibles. Esta Comisión se ha reunido sistemáticamente desde su creación. Paralelamente, en 1998 la UE lanzó un programa de Riesgo Geográfico de BSE para sus países miembros y países proveedores de carne a la Unión, clasificándose a los países en cuatro categorías: I) Baja probabilidad de enfermedad (no existe en sanidad riesgo "0"), II) Baja probabilidad pero posible, III) Probable pero no confirmado - o confirmado a bajo nivel de ocurrencia, IV) Confirmado a alto nivel de ocurrencia. Producto del esfuerzo, de la seriedad y continuidad con que fue realizado, es que en pleno estallido de la crisis de la vaca loca en 1995, las exportaciones argentina s a la UE y en particular a Alemania no se vieron afectadas. Más importante aún es el reciente informe elaborado por el Comité Científico de la UE sobre el riesgo de BSE en el que se clasifica a la Argentina (junto con Noruega, Nueva Zelandia y Paraguay) en el grupo I, es decir, en términos prácticos, libre de BSE. Este posicionamiento argentino es, en términos relativos, de bajísimo costo cuando se lo vincula con las posibles pérdidas de mercados de exportación. En efecto, el costo del monitoreo y análisis de riesgo, que incluye el Comité Científico Internacional, es de unos 300.000 dólares por año. El valor de las exportaciones vinculadas al complejo cárnico es de más de 1.200 millones de dólares al año, incluyendo no solo carne, huesos y cueros, sino también, sangre y derivados. Es de hacer notar que la certificación recibida en cuanto al status del país respecto de la BSE afecta, incluso, a la industria vinícola, toda vez que existen procesos de clarificación de vinos que recurren a sangre o suero animal. Por otro lado, si bien es difícil una cuantificación de otras "externalidades", tales como el efecto en transporte, provisión de insumos, etcétera, es posible asegurar que el complejo cárnico hoy genera unos 113.000 puestos de trabajo.
Los beneficios de la tarea de monitoreo y vigilancia son, obviamente, inmensos, ya que en materia sanitaria, contrariamente a la premisa jurídica, se es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Es decir, hasta que no demostramos que estamos libres de una enfermedad (aparecida en otras latitudes, como es el caso de BSE), no podemos, o corremos el riesgo de no poder, vender. En medio de esta crisis desatada por nuevas apariciones de la enfermedad en animales y humanos, la aparición de la misma en la hasta ahora libre España y todo el tema de la calidad de los alimentos en Europa, es imprescindible continuar con el esfuerzo descripto para tener el soporte técnico necesario para enfrentar cualquier posibilidad de barreras paraarancelarias. Se necesitará, además, una fuerte campaña de información a los consumidores para asegurarles de la inocuidad de las carnes argentinas , considerando los factores de riesgo anotados. Solo así podrán mantenerse los mercados ya que hay que recordar que aunque los gobiernos acepten la importación, si el consumidor desconfía, no hay mercado. Finalmente, la reciente crisis de la aftosa en la región ha dejado dos lecciones importantes que marcan, a mi criterio, el camino inmediato a seguir. Quedó claro que en una región como la de la cuenca del Plata es muy difícil, por no decir imposible, mantener indefinidamente diferentes niveles de status sanitarios entre países. A la corta o a la larga uno afecta al otro. De ello surge claramente la necesidad de coordinación de acciones sanitarias y de vigilancia a nivel regional, respetando los servicios nacionales, pero actuando coordinadamente y, sobre todo, intercambiando información en forma transparente para evitar problemas, malos entendidos y suspicacias como las hemos visto recientemente. Por último, creo que hay que rescatar la gran lección de esta pequeña historia de éxito: la continuidad de la acción, la seriedad técnica y la transparencia tienen su recompensa en los mercados. La crisis sanitaria europea podría beneficiar a la Argentina y otros países americanos. Ante los nuevos embates del .mal de la vaca loca., sobre todo en Francia, Argentina principalmente, y otros países americanos están en condiciones de aumentar sus exportaciones de harina de soja. Investigación La Argentina podría ser uno de los candidatos que se disputarán el volumen adicional de harina de soja que demandaría Francia tras la prohibición oficial de usar harinas de carne y hueso en la alimentación animal. Fuentes vinculadas al mercado europeo estimaron que la nación gala podría demandar entre 500.000 y 600.000 toneladas adicionales de este producto, Alberto Rodríguez, gerente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina , aseguró que nuestro país está en condiciones de competir por este espacio de ventas, sobro todo porque tradicionalmente exporta harina de soja a estos mercados. .Actualmente entramos a Europa sin problemas de ninguna clase, de manera que si dejan de comprar harina de hueso, las ventas potenciales dependerán de la forma en que decidan recomponer las dietas alimentarias de los animales., aseveró.
Los comedores alemanes dejaron de vender carne
Investigación
Gran cantidad de comedores públicos, empresariales, escolares y universitarios
de Alemania dejaron de vender carne vacuna ante la inseguridad creada entre los consumidores
con la aparición de los primeros casos de reses afectadas por el llamado "mal
de las vacas locas".
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